

Estaba pensando en Ingeborg Bachmann (1926-1973) y Monica Zetterlund (1937-2005). Repasando esos detalles (algunos incongruentes) que las relacionan misteriosamente en mi archivo mental, pese a que en vida nunca se cruzaron y se desenvolvían en ámbitos muy distintos.
Bachmann, poeta y autora de guiones radiales y relatos; Zetterlund, cantante de jazz y actriz.
B. fue mujer de Paul Celan; a Z. se le atribuyó un romance con Marlon Brando.
1964 fue un año bueno para ambas: B. recibió el premio Büchner; Z. grabó con Bill Evans Waltz for Debby, el mejor disco de su carrera.
¿Alguna similitud en el peinado?
En ambos casos, una colilla mal apagada puso punto final a la historia, en la intimidad del hogar. Con tres décadas de diferencia. Ingeborg residía en Roma y tenía cuarenta y siete años; Monica vivía en Estocolmo y tenía sesenta y siete.
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada