Cómo enseñar las hojas.Cómo enseñar
el indeciso movimiento de las hojas.
Su negligente manera de
arremolinarse
susurrarse, conversar,
reunirse, tejerse
corona, tropel, tumulto kamikaze.
Las hojas secas, cómo enseñarlas,
la lenta lluvia en espiral
de los árboles,
ese cubrir de besos el suelo,
tornarlo río de infraleves
y dragar un tiempo
fugitivo de crisálidas.
Cómo explicar eso sin palabras,
con el crujir mismo de las hojas,
la reláfica de las hojas que caen
decapitadas por el viento o la estación,
su aroma, su textura, sus matices,
su arrobo del amarillo al pardo.
Cómo enseñar las hojas
a quienes no son hojas.
No basta un ademán
meramente demostrativo.
Cómo enseñar las hojas sin quedarse
a las puertas de las hojas.
Cómo enseñar las hojas sin irse
de cabeza entre el follaje
y quedar convaleciendo
de su anémica belleza.
Cómo mostrar el límite,
la diferencia entre una y otra hoja
sin robarles algo para crear
una explicación, una tercera hoja
un triste simulacro.
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