miércoles, 2 de noviembre de 2011

"Y eso fue todo": opciones para lo que no es una opción


  1. Ha muerto al alba.
  2. Ha muerto, a la noche, mientras dormía.
  3. Era de noche. Fue despertado primero por una horrible pesadilla, él grita, después se duerme para siempre.
  4. Estaba ahí, rodeado de su familia, en medio de la cual se apaga dulcemente.
  5. Lo encontraron muerto en el tocador. Lo llamaron. Luego, como no respondía, forzaron la puerta: lo encontraron, doblado en dos; probablemente, estaba haciendo sus necesidades, después se cayó.
  6. Recibieron un telegrama del frente anunciando su muerte en el campo de honor, muerto de una bala en plena frente.
  7. Se derrumbó, sucumbiendo a un infarto.
  8. Él corría, era su ejercicio matinal para mantenerse en forma, se cayó; llevado al hospital militar (o a la asistencia pública) murió, de un paro cardíaco, a las once de la mañana;
  9. Murió a la mañana después de haber tomado un desayuno abundante;
  10. Murió, hacia las cuatro de la tarde, sucumbiendo a una indigestión;
  11. Murió en la mesa de operaciones: el masaje del corazón no lo pudo reanimar;
  12. Su mujer lo encontró muerto en su mesa de trabajo;
  13. Al volver del mercado, ella encontró a su anciana madre asesinada: la habían estrangulado;
  14. Golpearon a la puerta, él fue a abrirla, vio a los asesinos; quiso volver a cerrar, luchando con los agresores, que le tiraron al medio del pecho y le dieron en el corazón, en la garganta, en la cabeza;
  15. Lo ahorcaron: la lengua le colgaba de la boca;
  16. Se ahorcó con una cuerda, el taburete, que él había empujado con el pie, estaba ahí, a unos metros del centro;
  17. Murió, defendiéndose, contra sus tres asesinos: era fuerte como un turco, sangre en el suelo, huellas de bala, huellas de lucha; uno de los tres asesinos, llevado al hospital, también murió: fue cerca de él, que encontraron a los otros dos;
  18. Él se lanzó, sable en mano, inmediatamente fue muerto por una bala enemiga, en pleno pecho;
  19. Falleció después de una larga y cruel enfermedad; en su agonía, no reconoció a su padre, ni a su madre, ni a sus dos hijos que estaban a su lado; a la caída de la tarde murió;
  20. Él emitía ronquidos; ella le tenía la mano, desde la medianoche hasta las siete de la mañana;
  21. Pegó un grito, eso fue todo;
  22. Murió valientemente mientras lo torturaban sin haber denunciado el secreto del código, sin haber dado el nombre de sus camaradas de combate;
  23. Para que no le arrancasen, con los sufrimientos, los nombres de sus amigos, aprovechó un momento de descuidos de sus verdugos, se tiró por la ventana del tercer piso y se estrelló contra el suelo;
  24. Recibió los últimos sacramentos alrededor del mediodía y con una sonrisa de beatitud, entregó súbitamente su alma;
  25. Después de haber recibido los últimos sacramentos, se despidió de sus parientes, y pidió quedarse solo: lo encontraron muerto;
  26. Soldado y cura, sin miedo alguno de la muerte, después de una breve oración, se apagó apaciblemente;
  27. Dulcemente;
  28. Con serenidad;
  29. Conducida a la guillotina, ella dijo, la cabeza ya bajo la cuchilla: "Espere un minuto, por favor, señor verdugo";
  30. Oficial alemán superior, enemigo del tirano, fue colgado con la cabeza para abajo;
  31. Oficial alemán superior, colgado de unos ganchos de carnicero, murió en medio de sufrimientos atroces, injuriando, todo lo que pudo, y blasfemando contra sus enemigos: un cuajerón de sangre le salió por la boca y eso fue todo;
  32. Oficial superior, y conjurado, tuvo una muerte digna: bajo el cuchillo, bajo los puños, no tuvo una sola palabra de injuria, ni un grito, ni un lamento;
  33. No supo si era de día o si era de noche: fue ejecutado con un tiro de pistola en el corredor siempre sombrío de una fortaleza;
  34. Delante de los fusiles del pelotón de ejecución, el general tuvo todavía tiempo para gritar "Viva la Patria", antes de caer;
  35. Delante de los fusiles del pelotón de ejecución, tuvo tiempo todavía para gritar: "Banda de cochinos criminales", antes de derrumbarse;
  36. ¿Murió de día o de noche? La encontraron, sin vida, tirada en el piso, un domingo mientras repicaban las campanas, en su habitación, al pie de la cama;
  37. En el momento de los postres, murió, mientras comía las cerezas;
  38. Le llevaron, el día de su fiesta, un rama de flores que le produjeron visiblemente un gran placer, ella las olió, "qué bellas son y qué bien huelen", dijo, suspiró, murió.
  39. Después de tres días y tres noches, a eso de la mañana, después de haberse debatido, después de haber luchado paso a paso contra su terrible adversario, gritó él, ya he sufrido bastante, me rindo; es lo que hizo inmediatamente.
  40. Le llevaron a su cama de padecimientos las críticas elogiosas, ella pudo leerlas o se las leyeron, y la gran diva se durmió como un niño;
  41. Espero que mañana a la mañana tomaré el desayuno en la cama; lo traerán: "Despiértate, aquí tienes té, café, frutas, buen pan blanco calentito"; ella no quiso más, no respondió más;
  42. Gran poeta judío de lengua francesa, había tenido miedo, durante cuatro años, de las cámaras de gas: un día, después de la guerra se puso el tubo de gas en la boca, se durmió para siempre;
  43. Ella les escribió una bella carta a sus hijos para explicarles que moría para no asistir a su propia decadencia; en medio de la noche de verano se puso un largo vestido de noche blanco, se dirigió a la orilla del estanque del parque y, ya fantasma, avanzó por el agua hasta que le llegó a las rodillas, al pecho, a la garganta, al mentón, a la frente y desapareció;
  44. El gran poeta y gran borracho, después de haber pasado la noche divirtiéndose, ebrio, quiso atravesar la Plaza de la Concordia, a la salida de los túneles ahí donde pasaban los vehículos, fue atropellado por uno, por dos, por tres o cuatro de ellos; ningún conductor se detuvo; encontraron su cuerpo aplastado, descuartizado, destrozado;
  45. No, dice la Santa a sus malvados jueces, me arrepiento de mis retractaciones, mis Voces no me han mentido, se dirigió a la hoguera, fue quemada viva;
  46. Él ha muerto en la guerra, no encontraron su cuerpo, tal vez se encuentre allí, en esa tumba, entre los millares de tumbas anónimas;
  47. La mataron, o bien ella se murió de pena, gritó el moderno Romeo; tragó el veneno que encontró al lado de ella, se tendió cerca de su cuerpo y murió;
  48. Prefería morir, dijo, es lo que hizo;
  49. "¿Cómo ha muerto mi hijo?". El campeón hizo un biraje brusco, su vehículo volcó, se incendió, su hijo murió en las llamas... tal vez murió antes, justo antes;
  50. Sus hijos no se quemaron vivos, murieron asfixiados;
  51. Reía, gruñía como un cerdo o como un hombre en su agonía;
  52. Tití ha muerto: salió, demasiado temerario, de la barricaada, para recoger las balas perdidas, fue alcanzado por un golpe de fuego del adversario, cayó y murió cantando: "La culpa es de Rousseau";
  53. Ella no se vio morir, ya no tenía, desde hacía mucho tiempo, su cabeza con ella;
  54. Paralizado, llevado al hospital, ya agonizante, murió allí;
  55. Su mujer murió inmediatamente después, pensando o afirmando que iba a reunirse con él;
  56. Doctor, cardiólogo, jefe de servicio, cayó bruscamente al suelo en el corredor mismo de su servicio; sus internos lo llevaron hasta una cama que no le estaba destinada, que estaba destinada a sus enfermos, allí entregó su alma;
  57. Abrió los ojos bastante temprano esa mañana, como de costumbre; su mujer dormía todavía y, en su habitación, su hija tampoco se había despertado; debía esperar la llegada de la sirvienta, una asiática muy buena, que le llevaría el desayuno: café con leche bien caliente, pan de salvado, un durazno, un pedacito de queso gruyère. Debía esperar eso apra que sonara el verdadero despertador, en la casa; tomó su desayuno, con placer, como de costumbre; enseguida, dio un vistazo a los titulares de los diarios; luego se introdujo el supositorio que lo ayudaba a evacuar el contenido de los intestinos; aliviado, lavado, vestido, fue, rengueando, a instalarse en su sillón, en el salón-comedor (había además un segundo salón); tomó los diarios para leerlos más a fondo y hacer las palabras cruzadas, sin buenos resultados pues no era un buen aficionado; una vez en su sillón, feliz de estar en él (una vez sentado, la espalda, las articulaciones del tobillo ya no le dolían); exhaló un suspiro, La pieza estaba luminos, y ese día de septiembre hacía buen tiempo, el cielo tan claro, la luz del sol tan suave, ese azul y ese amarillo, los matices luminosos del departamento: ¡qué agradable, qué cómodo era! Desplegó el diario: un día más, dijo, un día más que viviré, un día más para mí; dio gracias al cielo, a la mañana clara, a la vida, después murió;
  58. Etcétera... Etcétera... Etcétera...;
  59. Murió en los brazos de su mujer, ella murió en los brazos de su marido;
  60. De su amante;
  61. De su primo;
  62. De su sillón preferido;
  63. Murió sobre la cresta del túmulo;
  64. De una bala;
  65. Del estallido de una granada;
  66. De una granada;
  67. Sepultado por la tierra, en el sismo;
  68. Enterrado antes de que lo enterraran; etcétera... etcétera...

"¿Ejercicios de estilo? ¿u Oraciones para los muertos?", en: La búsqueda intermitente. Diario íntimo, de Eugene Ionesco (1987)

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