viernes 2 de diciembre de 2011

Domingo en viernes


"Sería muy grave si nuestra ausencia matinal del espíritu
estuviese reforzada por una ausencia física igualmente profunda"


Bernhard Waldenfels, "El habitar físico en el espacio"



La humanidad es eso (aunque no "solo" eso, ni "también" eso, y con "h" o con "H", ambas vienen al caso): levantarte antes de que todos, demasiado temprano (como aquellos domingos de la infancia en que la disyuntiva era hacer ruido para que vinieran a ocuparse de ti / no hacer ruido para poder explorar a tus anchas aquel mundo que, de día, solía estar acotado y regulado por los adultos; o como las viejas mañanas de Navidad); andar descalza por la casa como un fantasma, como una turista apenas pespunteada en la historia, turista de pasos de talco, esperando que empiece la vida, la animación de lo cotidiano... y ver a tu familia todavía cosida al sueño, encogida de frío o de comodidad entre sus edredones como capullos, indefensos ante la realidad (que nunca duerme) como niños y, a la vez, titánicos en ese poder sesgarse de la vigilia, libres de sus pensamientos, de sus nombres, de sus ataduras terrenales.


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