jueves, 1 de diciembre de 2011

Singalong

Mientras bebo el primer café del día, esto empieza a sonar en mi cabeza. Primero, pasito, un tanto vago; luego, de un modo inequívoco. Lo tarareo. Es una de las canciones más irresistibles que conozco. De esas que te provoca cantar a todo pulmón con los amigos, aunque desafinen. De esas que pueden proporcionar un instante de contentura incluso en la adversidad.

Tienes el don de mejorar cualquier música con solo prestarle oídos. Es así. Empezando por la tuya.
Anda, muchacho, canta fuerte, escúchate cantar...



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